domingo, 20 de enero de 2013

Tres décadas sin la "Alegria do Povo".

Se cumplen 30 años del fallecimiento de un grande de Brasil.


Pau Grande es un pueblo que está a hora y media en carro desde Río de Janeiro,  dicen que se llega por medio de carreteras empedradas y empinadas, entre montañas y vegetación selvática. Allá está enterrado Manuel Dos Santos, más conocido como Garrincha, ¿por qué? Porque allá nació, el 23 de Marzo de 1933. Fue un niño atacado de una poliomielitis leve, que le dejó una pierna algo más corta que la otra, y con la rodilla metida un poco hacia dentro. Garrincha tenía la pierna derecha de cowboy,  arqueada y sana, pero la izquierda era extraña, de curva paralela a la de la otra, en lugar de hacer el paréntesis común. ¿Cómo pudo jugar al fútbol así? Pues jugó, y lo hizo extraordinariamente. Tras pasar por Vasco Da Gama, Fluminense y San Cristóbal, llegó al Botafogo, el equipo de su vida, con el que se le vio en España, en el viejo metropolitano, el día en que se presentaba la contratación de Pazos por el Atlético. Pero fue una celebridad mundial sobre todo por sus proezas en los mundiales de Suecia y Chile, los cuales ganó con Brasil.
Al primero fue como suplente de Joel, igual que Pelé había ido como suplente de Altafini. Pero el equipo no respondía, y al tercer partido, ante Gales, el seleccionador los sacó a los dos y quedó conformada una maravillosa delantera: Garrincha, Didí, Vavá, Pelé y Zagallo. En el de Chile, Pelé se lesionó pronto y Garrincha fue el bastión del equipo y el que cargó el peso del equipo, al que hizo campeón. Nunca sabía contra quién jugaba. Para él, todos sus marcadores se llamaban Joao, porque así era el nombre  del primero que lo marcó en un partido oficial.
Cuando acabó el mundial de Suecia se apenó, porque creía que había una segunda vuelta, como en la liga, en la que había que volver a jugar contra todos.
Para Inglaterra 66 ya estaba en leve decadencia, y le disputaba  el puesto  Jairzinho. Pronto su nivel empezó a bajar y fue de club en club (Corinthians, Portuguesa, Flamengo, Atlético Junior de Barranquilla), además de bar en bar. Cambió la vida de deportista por la de la farándula, en compañía de la cantante Elsa Soares, a la que se unió tras abandonar a su esposa, de la que solo consiguió hijas, pero ningún varón.
Sin embargo, el pueblo lo siguió adorando, más que a Pelé, que se fue al Cosmos y se hizo un hombre grande del business system norteamericano. Garrincha, apodado así por el nombre de un pajarillo de la selva, había salido del pueblo y volvió a él. Se convirtió en un desheredado más. Años después le cantaría Zitarrosa: “¿quién  se llevó de pronto la multitud? ¿Quién llenó su vaso en la soledad?”. De Garrincha se sabe de cuando en cuando, cada vez que se  ingresa para una desintoxicación. En carnavales de Rio de 1980, una imagen patética da la vuelta al mundo, una carroza celebra los títulos de Brasil, y al frente, sentado, va un Garrincha muy delgado y débil, que mueve casi mecánicamente su mano para saludar a la gente.
Tres años más tarde fallece, el 20 de Enero de 1983. Es encontrado en el suelo con un golpe en el ojo. Su hermana y alguna de sus hijas acusan a su última mujer, Vanderleia, de asesinato, pero la autopsia revela que falleció por un cuadro clínico de alcoholismo crónico: congestión pulmonar, degeneración del hígado, pancreatitis (Inflamación del páncreas) y pericarditis (Enfermedad producida por la inflamación del pericardio, la capa que cubre al corazón). Llevaba veinte días seguidos bebiendo, incluso colonia y tres sin comer. Su modesta tumba en Pau Grande siempre tiene siete velas, homenaje al siete más grande de la historia.





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