El mundial de 1966 fue concedido
a Inglaterra, un honor que se les debía a los inventores. El fútbol había
cumplido cien años en 1963, con ocasión de lo cual se celebró un Inglaterra vs
Resto del Mundo en Wembley (terminó 2-1 a favor de los locales), pero el
homenaje justo y necesario, se completó
con la concesión de ese Mundial de 1966,
según se acordó en el Congreso de Roma en 1960.
Antes de ganar la Copa,
Inglaterra la perdió. La compañía Stanley Gibbons, especializada en comercio de
sellos, solicitó su alquiler para mostrarla como atractivo especial en una
exposición de sellos raros que organizó en Westminster’s Central Hall. La exposición
se inauguró con gran éxito el día 19 de Marzo, pero al amanecer del día 20
había desaparecido. Consternación y noticia mundial. En Scotland Yard se
recibió una carta solicitando 15.000 libras por el rescate, en billetes usados
de una y de cinco libras. Mientras se medita qué hacer, llega una nueva carta,
está firmada por una persona que se hace llamar Jackson, rectificando: mejor
que la entrega sea en billetes de cinco y de diez. Esta segunda carta y el
nombre Jackson dan una pista que se sigue y concluye con la detención de un
trabajador de los muelles de 47 años. La noticia trae felicidad, pero luego
resulta que el que dice ser y llamarse Jackson es un señor cualquiera que no
tenía la copa ni nada, sólo quería aprovecharse de la situación para
enriquecerse.
Pasan dos días sin noticias y con
inquietud, hasta que el 29 de Marzo un vecino de Beuhall Hill, al sur de
Londres, llamado David Corbett, sacó a pasear a su perro Pickles , un simpático can sin raza definida, lanudo y de pelo
blanco con manchas negras. Pickles se
entretuvo en un cercado, muy curioso,
empezó a oler un paquete envuelto en papel de periódico. Gorbett incapaz
de convencer a su mascota de que se desentendiera de ello, al final se agachó
cogió el paquete que tanta curiosidad despertaba en el perro, lo abrió y allí
estaba, la estatuilla de oro de Aberl Lafleur, esa victoria alada portando un
recipiente que fue, durante tantos años el trofeo de la Copa del Mundo, la
Jules Rimer. Fue a Scotland Yard, la entregó y su perro se convirtió en héroe
mundial. Apareció en todos los noticieros, tuvo tal protagonismo como el de sus
congéneres Laika (La primera perrita que viajó al espacio) y Rin-tin-tin (héroe de la televisión),
fue condecorado por la Liga de Defensa
de los Animales y una marca de comida para perros se encargó de darle comida
gratis durante el resto de su vida.
Para que esta historia tuviera un
final aún mejor, cuatro meses más tarde el capitán inglés, Bobby Moore, recogía
de manos de la Reina esa copa y la mostraba en un Wembley apoteósico. Si,
Inglaterra tenía la copa gracias a Pickles.
Infortunadamente no pude subir un video donde hablan del hecho, acá les dejo el link, es un informe alemán, pero las entrevistas son en inglés, no encontré nada en español.
http://www.youtube.com/watch?v=bj9S0mJkTa0

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