A la primera edición de la Copa de Europa no fueron los
ingleses. El Chelsea, campeón inglés, declinó la oferta. Cuestiones de orgullo
británico. Para la segunda edición, visto el éxito de la primera, y contra el
criterio del presidente de la liga, el célebre y polémico Hardaker, sí aceptó
ir con el Manchester United. Primero
jugó con el Athletic de Bilbao dos partidos; 5-3 en Bilbao, bajo la nieve, y
3-0 en Main Road (Old Trafford estaba en obras). Luego en semifinales, contra
el Real Madrid: 3-1 para los blancos en Chamartín y empate a 2 en Old
Trafford, quedó eliminado a pesar de dejar un juego vistoso y admirado por
muchos.
Volvió a ganar la liga inglesa y se inscribió para la
tercera edición, en la que figuraba como favorito. Eran los Busby’s babes , los chicos de Matt
Busby, un gran manager que estaba formando un equipo joven y magnifico, incluso
le veían un tinte de tener un gran recorrido ascendente en su rendimiento.
Eliminó al Shamrock Rovers, Dukla de Praga y Estrella Roja:
2-1 en Manchester y 3-3 en Belgrado. De regreso, el avión hizo escala en Múnich.
A la hora de despegar, las alas del Elizabethan Class G-ALZU AS-57, bimotor de
BEA, habían cargado demasiado hielo. El avión aborta dos intentos de despegue.
En el tercero se levanta pero no supera la altura de los árboles del bosque que
está al final de la pista.
De los 43 pasajeros mueren 23, entre ellos 7 jugadores del
Manchester United, Geoff bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David
Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan. Duncan Edwards, de 21 años, con 18 partidos
internacionales ya (había debutado con 18 años), lucha entre la vida y la
muerte. Era una de las grandes promesas a futuro, tanto así que decían que iba
a ser uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos. Un joven Bobby
Charlton sobrevive, también Matt Busbby, el mánager, que poco a poco reconstruye el equipo y queda
campeón de Europa 10 años después, en una inolvidable noche en Wembley ante
Benfica. Fue la final más emotiva en la larga historia de este torneo.
Bobby Charlton, uno de los sobrevivientes de la catástrofe,
tomó aquel trofeo con una emoción inimaginable. En su recuerdo estaban todos sus compañeros
que se habían ido una década atrás, especialmente Duncan Edwards, del que
comentó alguna vez “ Tenía físico,
velocidad, desplazaba el balón en largo con cualquiera de las dos piernas, veía
la jugada a la perfección. Nunca me he sentido tan inferior a alguien en un
campo de fútbol como junto a él”. Duncan Edwards tenía edad de juvenil cuando
se estrelló el avión. Charlton siempre pensó que quien debería haber levantado
es copa era Duncan Edwards, y que con él hubieran ganado varias antes que esa.




